La mayoría de las agencias y consultoras saben perfectamente cuánto facturan cada mes. Muchas menos saben qué proyectos concretos les están dejando dinero y cuáles, disfrazados de "cliente importante", llevan meses perdiéndolo en silencio. La métrica que marca la diferencia entre esas dos situaciones es el margen por proyecto, y es sorprendentemente fácil no medirla nunca.
Por qué facturar no es lo mismo que ganar
Un proyecto de 20.000 € puede ser mucho más rentable que uno de 50.000 €, dependiendo de cuántas horas internas —y de qué coste— haya costado entregarlo. La facturación mide ingresos. El margen mide si ese ingreso ha merecido la pena frente al coste real de producirlo: horas de tu equipo, gastos directos y cualquier subcontratación. Sin esa segunda cifra, decisiones tan básicas como "¿aceptamos otro proyecto como este?" se toman a ciegas, con la única guía de si el cliente parece contento.
La fórmula básica del margen por proyecto
El cálculo no es complicado. Lo difícil es tener los datos en el mismo sitio para poder hacerlo sin reconstruirlo a mano cada vez:
Margen (€) = Ingresos del proyecto
− (Horas internas × coste/hora de cada persona)
− Gastos directos (viajes, licencias, materiales)
− Subcontrataciones
Margen (%) = Margen (€) / Ingresos del proyecto × 100El "coste por hora" no es lo mismo que la tarifa que le cobras al cliente: es lo que te cuesta a ti esa hora de trabajo — salario más cargas sociales, prorrateado. Mezclar ambas cifras es el error más habitual, y suele inflar el margen aparente de una forma peligrosa, justo cuando más falta hace que sea preciso.
Un ejemplo numérico
Imagina un proyecto facturado a 18.000 €, con estas horas internas registradas:
- Diseño: 40 h a 35 €/h de coste interno → 1.400 €
- Desarrollo: 120 h a 40 €/h → 4.800 €
- Gestión de proyecto: 25 h a 45 €/h → 1.125 €
- Gastos directos (licencias, un viaje): 600 €
Coste total: 7.925 €. Margen: 18.000 − 7.925 = 10.075 €, es decir, un 56 % de margen. Ese mismo proyecto, con solo 15 horas extra de desarrollo no previstas (600 € más de coste), baja al 52,7 %. Parece poco, pero multiplicado por los diez proyectos activos de un trimestre es la diferencia entre un buen trimestre y uno mediocre que nadie detectó a tiempo para corregirlo.
Por qué casi nadie lo mide bien
No es que a los equipos no les importe el margen. Es que, en la práctica, tres cosas se lo ponen difícil:
- El coste por hora no está en ningún sistema. Vive en la cabeza de RR. HH. o en una nómina, nunca conectado con el parte de horas del proyecto.
- Las horas no se imputan por proyecto de forma disciplinada. Si el equipo registra "trabajo general" en lugar de contra una tarea concreta, no hay margen que calcular después.
- Los gastos directos se apuntan en un Excel aparte que nadie revisa hasta el cierre del proyecto, cuando ya es tarde para corregir el rumbo a mitad de camino.
Cada uno de estos tres puntos, por separado, parece menor. Juntos son la razón por la que la mayoría de las pymes de servicios llegan a fin de año sabiendo cuánto han facturado, pero no cuánto han ganado, proyecto a proyecto.
Cómo automatizar el cálculo
La forma más fiable de tener el margen siempre actualizado —no solo en el cierre del proyecto, sino mientras avanza— es conectar tres piezas que casi nunca viven juntas:
- El coste por hora de cada persona, definido una vez en el sistema, no recalculado a mano cada vez que hace falta.
- El registro de horas contra la tarea y el proyecto correctos, no contra un cajón genérico de "varios".
- Los gastos directos, imputados al proyecto en el momento en que ocurren, no reconstruidos de memoria al final.
Cuando esas tres piezas están en el mismo sitio, el margen deja de ser un cálculo trimestral en una hoja aparte y pasa a ser un número que puedes consultar un martes cualquiera, a mitad de proyecto, cuando todavía estás a tiempo de ajustar el alcance o las horas. Esto es exactamente lo que intentamos resolver en el módulo de Finanzas de Projekt: el coste por hora, el tiempo registrado y los gastos comparten el mismo proyecto por debajo, así que la rentabilidad no es un informe que alguien prepara a mano — es una vista más del proyecto, siempre al día.
Señales de alarma que merece la pena vigilar
Una vez tengas el margen por proyecto disponible, hay unas pocas señales que conviene revisar cada mes:
- Proyectos con margen por debajo del 20-25 % de forma recurrente, no puntual.
- Horas no facturables que crecen mes a mes en un mismo cliente sin que cambie el alcance contratado.
- Presupuestos que se agotan mucho antes de la fecha de entrega prevista.
- Clientes "grandes" en facturación que, calculados con detalle, resultan de los menos rentables de toda la cartera.
Ninguna de estas señales es una sentencia definitiva — a veces vale la pena sostener un proyecto con margen bajo por su valor estratégico —, pero solo puedes tomar esa decisión conscientemente si el número existe de verdad. Medir el margen por proyecto no es un ejercicio contable adicional: es la diferencia entre dirigir el negocio por intuición y dirigirlo con datos que ya tienes, solo que hoy están dispersos en cinco sitios distintos.