21 de agosto de 2026
Mensajes con dos caras, soporte que reciben otras webs y módulos que se apagan
Los mensajes directos y los canales dejan de vestirse igual, otra web puede abrir incidencias en tu Soporte con una credencial que solo sabe hacer eso, cada organización apaga los módulos que no usa, y las pantallas densas ganan el espacio que tenían muerto a los lados.
- Mensajes, rediseñado con dos anatomías. Un directo y un canal de veinte personas no son la misma conversación y ya no se pintan igual: los directos van con globos alineados a cada lado, avatar y presencia real del interlocutor en la cabecera; los canales (y grupos y proyectos) van en columna compacta —#, nombre, público/privado, recuento de miembros— con los mensajes seguidos del mismo autor agrupados bajo una sola cabecera. «Añadir canal» está al pie de su sección y abre el alta ya en modo canal, y el «está escribiendo…» vive dentro del área de mensajes.
- Lo que NO trae el rediseño, dicho a propósito: el doble check de leído. El servidor no guarda hasta dónde ha leído nadie, así que pintarlo sería inventarlo — decidir si un canal de 18 personas debe revelar quién no te lee es una función en sí misma, no un adorno. Lo que sí se pinta es el único acuse cierto: un reloj mientras tu mensaje no ha vuelto confirmado del servidor.
- Soporte puede recibir incidencias de OTRAS webs. Una credencial nueva de ingesta abre peticiones y adjunta ficheros, y no sabe hacer nada más: con ella, cualquier otra ruta del API contesta 401 — las de hoy y las que se escriban mañana. La bandeja y la prioridad las decide la credencial, no quien llama, y como toda cola de soporte está atada a un proyecto, lo que entra de fuera aterriza siempre en el tablero correcto (una web externa no elige bandeja ni hace nacer proyectos). Dos topes de ritmo, por minuto y por hora, para que una web en bucle no entierre la bandeja.
- Las peticiones de soporte admiten adjuntos: la captura de pantalla del error viaja con la incidencia, venga del formulario o de una web integrada.
- El configurador de Soporte que faltaba. Los ESTADOS de una petición no son una lista aparte: son las columnas reales del tablero de su cola, y el configurador las enseña y las edita con el mismo editor del tablero — lo que se toca aquí se ve allí, sin segunda verdad que se desincronice. Además avisa de dos agujeros que dejan una cola inservible sin que nada parezca roto: una cola sin columna de entrada (lo nuevo no aparece en ninguna parte) y una cola sin columna de cierre (nada se puede dar por terminado). Y el alta de un tipo de petición obliga a elegir cola: la opción por defecto sigue existiendo, pero hay que mirarla.
- Cada organización apaga los módulos que no usa. Si solo usas Finanzas, Proyectos y Mensajes no tienen por qué ocupar el dock, el ⌘K y la cabeza. Apagar un módulo lo quita de la navegación y hace que el API lo rechace, y LOS DATOS SIGUEN AHÍ: encenderlo lo devuelve todo tal cual. El interruptor solo puede APAGAR — no enciende lo que el plan no incluye (probado en el servidor, no en la pantalla), y volver a encender no deja residuo que regale acceso el día que el plan baje.
- La revisión de código de GitHub, junto a la tarea. Un pull request enlazado enseña sus ficheros, su diff y los comentarios de revisión sin salir de Projekt. Es de SOLO lectura a conciencia: un comentario escrito desde aquí lo firmaría la integración de la organización, no la persona, y en una revisión «quién dijo esto» es el contenido — así que en vez de una caja de responder hay un enlace a GitHub, donde la firma es de verdad. Los diffs grandes se recortan con topes que la pantalla DECLARA («cambia 120 ficheros y aquí caben 30»), y abrir una tarea sigue costando cero llamadas a GitHub.
- El dock se convierte en buscador, y la lupa de arriba se va. Buscar y navegar eran dos puertas en extremos opuestos de la pantalla; ahora el dock entero se transforma en un campo con los resultados encima, con el mismo desenfoque de cristal de siempre. No hay dos buscadores que respondan cosas distintas: el dock enseña las primeras filas del MISMO plan de resultados que ⌘K, y «Ver los N restantes» abre ⌘K con la consulta ya escrita.
- Las pantallas densas ganan los laterales. Proyectos y el dashboard de organización suben su tope de 1280 a 1728 píxeles: en un monitor grande la rejilla añade una cuarta columna de tarjetas en vez de dejar 300 píxeles muertos a cada lado, y los nombres largos («Tipsterland Web» y compañía) van a dos líneas en vez de cortarse con puntos suspensivos. El resto de pantallas —formularios, ajustes, documentos— se quedan como están a propósito: una línea de 1.700 píxeles no se lee.
- La vista Lista de proyectos NO se estira con la página: una tabla de cinco columnas con el nombre en una punta y las fechas en la otra es peor, no mejor. Conserva su ancho de lectura aunque la página sea ancha — cada superficie elige por lo que contiene, y una rejilla de tarjetas y una fila de lectura no quieren lo mismo.
- Una pestaña abierta podía congelar el producto entero durante un despliegue. Las conexiones en vivo (chat, notificaciones, el copiloto) retenían una conexión a la base de datos con una transacción abierta mientras la pestaña viviera — medido: una llevaba seis horas dormida. En cuanto un despliegue traía una migración, esa transacción la bloqueaba y detrás se apilaba todo lo demás; pasó dos veces el mismo día. Los tres flujos en vivo ya no retienen nada, un guardián impide que vuelva a colarse, y de red de seguridad el servidor corta por su cuenta las esperas que antes eran ilimitadas.
- Con «reducir movimiento» activo en el sistema, lo que aparecía después de cargar la página —por ejemplo la tabla al cambiar a la vista Lista— cruzaba en blanco la animación de entrada que habías pedido no tener. Ahora, con la preferencia activa, todo se pinta directamente, sin animación y sin hueco.
- Actualizado el driver de la base de datos por una vulnerabilidad crítica publicada (inyección SQL al escapar diccionarios). Calibrado con calma antes del susto: en este producto no había ruta explotable —la única columna JSON real se serializa antes de llegar al driver—, pero un 9.8 no se queda en el árbol de dependencias por tener suerte. El arreglo se comprobó ejecutando el ataque contra las dos versiones, no leyendo el número de versión; y no se subió a la primera versión con el parche sino dos más allá, porque las intermedias traían otro fallo (conectar sin cifrar en silencio cuando se pedía TLS).